Rubia, esbelta y sensual. Los hombres tenían que voltear a mirarla, esto ella lo provocaba con cada paso lleno de sensualidad y esencia femenina. Esa mañana se atrevió a lucir un vestido rojo fuego, este era atrevido, pues dejaba bien notada su silueta y sus grandes pechos operados. Tacones negros igual que los accesorios y unos lentes de sol que la hacían sentir seguridad. Modelando frente al espejo aceptó su reflejo.
-¡Lista!
Maria en todo momento observó a su hija hablando con el espejo y tratando de vencer los miedos que parecían querer dominarla.
-Pienso que caerá rendido ante los encantos que posees.
-Eso no falla -agregó muy segura mientras...