Elena
Tiene una mano muy buena. Sus deditos, finos y capaces, trazan líneas, ondas y garabatos que le dan forma a un dibujo maravilloso. Abre las temperas y las vierte cuidadosamente en moldes circulares de un plástico rectangular. Moja el pincel y con una cucharilla deja caer finos chorros sobre las muestras de tempera para diluirlos. Poco a poco su obra de arte va tomando forma y los colores se adueñan del pálido papel que apoya sobre el lienzo. Los mechones juguetones de su cabello rubio y sedoso le hacen cosquillas en sus mejillas y los aparta con la mano que sujeta el pincel. Una franja verde se desliza por...