Portia apretó el papel contra el pecho con miedo. Había tenido una vida entera de castings, de sentirse expuesta tanto física como emocionalmente, pero nunca había estado tan nerviosa como esa mañana.
Entró por las puertas de Transportes Luna con el corazón acelerado, dejó el abrigo en la entrada y se soltó el cabello para cubrir lo mejor que pudiera su rostro. No podía arriesgarse a que alguien la reconociera, hacía apenas un año que había sido una de las modelos con más trayectoria del país.
Se sentó en la silla donde las demás empleadas hacían fila para optar por el trabajo y agachó la mirada para evitar ver a...