Emily se levantó muy temprano esa mañana. Habían pasado dos días desde que la hermanastra de Esther había dormido a Leonel, pero no había pasado nada.
Los tortolitos siguieron su consejo de quitar la seguridad que tenían para la empleada Zulma, esa mujer traía algo entre manos, Emily lo sabía, había tenido toda la experiencia en la calle que le ayudaba a leer entre líneas, y ahora sin la seguridad de Leonel y sin los chantajes de Leidy, Zulma tenía cancha abierta para hacer lo que quisiera, solo que no contaba con su experiencia.
Faltaba un tanto para amanecer cuando Emily escuchó los pasos por el corredor. No podía dormir,...