Abu-dabhi,
Todos se van a dormir, las luces de la mansión de Abudul Salen se apagan. Jamal fue a su dormitorio a darse una ducha, Ali vestía un baby dol rosa, su hermoso cabello largo caera sobre sus pequeños pechos como dos mamzanas frescas. Era fragante y atractiva. Esperó media hora hasta que escuchó que se abría la puerta de su dormitorio. Era Jamal.
Él nada dice, se acercó a Ali y la sostuvo por la nuca, hundiendo sus labios suavemente. Ella lo abrazó con fuerza y sus cuerpos se dieron cuenta de que ya no había lugar para la ropa. Se desnudaron. No había diferencias ni vergüenza. Él la...