Algunos días después...
Aysha...
Estuve pensando... en que sigo atendiendo a la hermana de Omar sin que ella sepa que trabajo en el Hotel. Así gano tiempo hasta que renuncie. No puedes quedarte em este juego de las escondidas. Esta desafortunada coincidencia no estaba e mis planes. No sé cuál sería la reacción de Ayah al saber que soy asistente de cocina del hotel.
Chef Zafi...
-¡Aysha! -Llamó Chef Zafir, del turno 2. – Sé que es casi tu hora, pero Anaás y Samir ya se fueron. ¿Podría llevar uma orden de bocadillos, al Sr. Omar Kallil?
- ¡Si claro! No debemos hacerlo esperar. Arreglaré el carrito. Prepararé todo y llevaré.
- ¡Gracias Aysha, te lo debo!
Me ajusté el velo, preparé el carrito y subí las escaleras com el corazón latiendo em la boca. Al llegar allí, el pasillo parecía más grande que antes. Creo que mi miedo a estar a solas con Kallil me dejó sudando hasta las bragas... ¡Pero eso no es lo que estás pensando?!
En la sala de presidencia...
-¡Permiso! Tu secretaria no estaba ahí...
-La rechacé, Aysha. ¡Relaxa
-Le traje su merienda señor, lo pondré em esta mesa.
-Aysha, no te llamé aquí para comer. Aunque mis pensamientos... ¡Oh, no importa!
-¿Entonces que quieres?
-Tienes a Aysha. Quiero estar a solas contigo sin tener que medir el tiempo y las palabras.
-Señor Kallil, podrías poner fin a estes bocadillos. ¡No puedo llevarlo de vuelta!
-Pero... ¿No me escuchaste? Estoy tratando de decirte... Que quiero estar contigo. ¿Y te preocupa la merienda?
-Sí. ¡Te escuché bien y entendí perfectamente! Es solo que... No quiero dar razones para perder mi trabajo por capricho de un jefe, que no puede ver a una nueva empleada .
-¡Qué estas diciendo! ¿De verdad crees que quiero una aventura con una copeira em mi hotel solo por capricho?
-Y lo que me acabas de insinuar, ¿fue qué?
-Yo apresure Aysha, lo siento. Di lo que quieras... ¡Me lo merezco.
-Señor Kallil, siquiera lo tengo porque estás escuchando o juzgando algo aquí, solo quiero que entiendas que no soy tu merienda.
-Aysha, perdóname. ¡¿No sé qué me pasó?! Quizás la presión de no poder verla muchas veces me hizo decir estas cosas sin medir. Y tú, no eres mi merienda A pesar de ser deliciosamente tentadora, eres una mujer de cualidades, se nota.
-¡¿Ves el tamaño de tu pretensión de decir cosas sin pensar?! Puedes medir el peso de meterme en un escándalo si me pillan aquí convertido em...
"Antes de que Aysha termine su discurso, Kallil se acerca a una velocidad de la que no pudo escapar. La agarró por la cintura sin darle oportunidad de defenderse, le quitó el velo de la cara y la besó con locura. Aysha no tuvo outra actitud que la de entregarse irremediablemente. Fueron unos minutos intensos pegados uno al outro. Respiraciones jadeantes y dulces caricias intercambiadas.
Pero por un momento... Aysha volvió em sí misma, apartándose de Kallil y buscando su velo que se había caído".
-El señor. ¿estas loco? ¡Qu… qué… pasó aquí, no fue correcto!
-Eres la mujer más adorable que mis ojos han visto jamás. Aysha! -No quiero usarte. Te quiero para mí.... Desde la primera vez que hablamos, ¡no puedo dejar de pensar em ti!
No tuve reacción. En este punto, mis piernas debajo del uniforme estaban tambaleantes, sin mencionar que las bragas casi goteaban... ¡Qué hombre! Yo podría tener sexo ahí mismo, si él se lo pidiera más cortésmente.
-Di algo Aysha. ¡Por favor! ¡Si no me quieres, lo entenderé! Pero... hay algo que debes saber. -Este no es el lugar ideal para tener esta conversación.
No lo pensé dos veces. Hice la mayor y última mierda que mi juicio me permitió em esse momento:
-Vale, siento que vas a tener que noquear. No sé si soy la persona adecuada, pero daré este voto de confianza. Dime cómo podemos tener esta conversación. ¡Y que sea el último!
" Kallil sonrió, arqueando una ceja. Sabía de su poder de seducción".
-Aquí está Aysha-sacando un pequeño papel de su bolsillo. Toma esa dirección. Llegando allí a las 10pm. Estacione en el estacionamiento 2. Tome el ascensor hasta el piso 33. Voy a estar esperando.
-Aparentemente, todo estaba listo. ¡OK! Lo vuelvo a repetir: Será la primera y última vez que voy a dejarme prejudicar por un jefe astuto sin la menor noción de peligro. ¡Ahora tengo que salir de aquí!
Kallil me observó atentamente y, sin demora, acercó su boca a la mía. Lo empujé, tirando del velo sobre mi rostro. Dejé la merienda en la mesa. Me fui sin decir nada más.
Salí con el carro todavía tambaleante. No sabía si lo que estaba haciendo durante las próximas horas era lo correcto. Esse no era el marroquí del club Privê. Era mi jefe, y el hombre que me hizo... sonrojarme de vergüenza.
Llegando a la cocina...
-¡Te tomaste tu tiempo, Aysha!
-Jefe Zafir, usted sabe muy bien cómo funcionan las cosas allá arriba. Tenemos que esperar a que ellos decidan cuándo comer o no. El secretario no estaba allí.
-¡No se preocupe! Lo sé, solo lo dije porque sé que llegas tarde.
-No estoy. ¡Esta todo bien! Solo dejé la bandeja allí porque el Sr. Omar seguía hablando por teléfono. Ahora necesito irme.
-¡Gracias una vez más!
-De nada, Jefe Zafir. ¡Hasta mañana!
Me apresuré a salir de allí sin sentir que mis pies tocaran el suelo. Cogí mi coche y me fui directo a casa a relajarme. Algo dentro de mí me decía que esta noche sería mi perdición total. Si esta conversación tomara outro giro, no sé si podría controlarme.
Ese beso... ¡Ay, qué boca tan caliente! ¡Nunca me habían besado así! Ni el marroquí, com toda su experiencia, me hizo temblar en unos minutos. Ya me imagino tenerlo solo en esa dirección. Debe ser algún tipo de matadero que usa para sacrificar a su presa. Me siento vulgar. No sé si estoy haciendo lo correcto, pero una cosa sí sé... Si se hace el bromista, sabrá com quién está jugando. ¡Lo haré caer a mis pies!
[...]