Oficina de abogados
- Hola, ¿podrías echarme uma mano Michel?
- ¡Dime tu pregunta!
- Ah, vem aquí, no puedo enseñarte lo que quiero desde donde estás.
-Vale, Alanis, pero estoy estudiando um caso aquí y no puedo perder el hilo. – No había nadie más em el despacho a esas horas de la mañana, todo el mundo estaba em el juzgado. Ayah no había llegado.
-¡Bueno! Cuál es la pregunta. -Michel se acerca y le tira de la corbata para bajársela.
-¿Estás loco? ¡Harás que me maten! -Ella lleva uma americana sin nada debajo, se le vem los pechos completamente a través de la abertura. Michel no puede quitarle...