Oh, dios. Nunca busquen donde no los llaman, a veces es mejor no enterarse de nada.
Escucho el sonido de un automóvil llegar a la entrada. Rápidamente cierro todas las ventanas que tengo abiertas y saco la memoria para guardarla en mi mochila. Cierro mi computadora portátil y rápidamente brinco a la cocina para lavar mi plato sucio. Mi padre y Valentina me encuentran lavando, se ve tan natural que estoy segura no levanto ni una sospecha.
—Di, ven rápido, quiero decirte algo sobre la boda.
¿La boda? ¿Cuál boda? Hace dos semanas aún ni había fecha. Me seco las manos con un trapo que hay cerca y voy con...