Seis semanas después…
Un hombre bastante alto y elegante, con un juego de traje gris, corre por los pasillos de la clínica con el corazón latiendo a mil y la respiración bastante agitada.
Su vista se nubla por momentos y hasta cree que va a desvanecerse por la angustia que lo sobrepasa. Salió abruptamente de una reunión en la que estaba cuando recibió la noticia de Sebastián de que Katrina había sufrido una descompensación y que tuvo un sangrado cuando estaba entrenando a los más pequeños de la manada. No le importó siquiera avisar a nadie y dejó todo para venir a verla.
—Hijo mío —Paula sale a su paso...