El Narrador:
En la habitación de Emma
Una vez, que Charlie fue llevado a la habitación y quedó a solas con Emma, extendió su brazo bueno para que ella se metiera en él. Este, anhelaba su contacto, besos, olor, porque justo cuando se arrojó de aquel avión, su pensamiento fue para ella y su hijo.
Emma, cuidando de no lastimar a Charlie, lo complació. Además, anhelaba como nunca sus caricias y besos. Agradecida con el Creador, ofreció que si lo devolvía con vida, iría con él al altar, lo cual no hizo en su primer matrimonio, para aceptar ser su esposa hasta que la muerte los separe.
—¡Voy a esperar...