Brad:
—¡Gracias, Brad! —Gratificó ella— Desde que te conocí, te convertiste en mi salvador, aun cuando estabas herido ¡Eso no lo olvidaré nunca! Te estoy infinitamente agradecida —confesó Jennifer, con su voz dulce y melódica.
—¡Lleva otra ropa adicional! Para cambiarte, dormir y tus enseres de uso personal, por si debemos quedarnos hasta el siguiente día —indiqué, pensando en sus palabras y agregué:
»¡Yo no quiero tu agradecimiento...! ¡Quiero más! —añadí dejando a esta boquiabierta.
»¿Te puedo besar? —pregunté de repente, dejando a Jennifer atónita, sin habla. Esta pregunta, me salió más como una súplica.
«¡Me estoy muriendo de deseo por ella!», pensé con pasión.
Sin esperar respuesta, me moví...