Brad:
Una vez que los niños se durmieron, al entrar los dos a nuestra habitación, tomé bruscamente a Jenny. Recordé lo que ella en una oportunidad me dijo: «hazme el amor, como a ti te gusta, que a mí me fascina como me haces el amor».
Así que obviando, la delicadeza y ternura, la pegué suavemente contra la puerta, sosteniendo a Jenny con las manos arribas. Metí mi rodilla, entre las dos piernas de ella, para separar y mantener a esta con las piernas abiertas, mientras me apoderaba de sus labios.
—¿Te gusta? —pregunté, con una voz ronca y grave, con lo que hice despertar y estremecer su cuerpo, desde...