Michael Redford
San Francisco, California.
Llegamos a la pista privada del aeropuerto de San Francisco, California, seis horas de vuelo desde el otro lado del país me había dejado incómodo. El auto blindado que había pedido para ir a Napa desde aquí, esperaba por nosotros.
—Dame tu mano—le ordené a Mia para ayudarle a bajar por las escaleras del avión, ella aceptó a pesar de estar recién despierta, pareció que su molestia por lo que hice ayer, se había disipado.
—Gracias. —dijo cuando bajó el escalón y me soltó de la mano. —Es perfecto el clima, —dijo sorprendida. — ¿Cuánto tiempo se hace de aquí a los viñedos de tu...