Nora Douglas
New York, Estados Unidos.
La puerta de aquel departamento se abrió y pude notar como las ratas se escondieron a mi presencia, torcí mi boca con asco y entré, miré el lugar que me pensaban alquilar una pareja de señores ya mayores de edad.
— ¿Te gusta el departamento? Tenemos otro de tres recamaras. —me volví a ellos.
—Es perfecto, —dije, el esposo se sorprendió. —Me lo quedo, ¿Acepta efectivo? —pregunté y luego sonreí. Al salir del edificio repasé mentalmente lo que tenía que hacer, el chófer que había contratado para moverme por la ciudad, abrió de inmediato mi puerta, Caroline estaba en el interior y revisaba ansiosa...