Mia Redford
Caminé descalza por el frío piso de mármol negro que daba a una gran sala, el lugar estaba frío como si hubieran dejado las ventanas abiertas en pleno invierno, me abracé a mí misma mientras di un recorrido por el lugar.
— ¿Michael? —lo llamé, entonces apareció su silueta alta y fornida dando la espalda, él parado frente a una gran ventana estilo francesa. — ¿Michael? —volví a llamarlo cuando se volvió tenía algo entre los brazos, arrugué mi ceño intentando ver bien.
—Es nuestro hijo, Mia. —susurró y me hizo señas de que no hablara en voz alta para no despertarlo, bajé la mirada a mi vientre...