Mia Redford
— ¿Señorita Davis?—miré hacia la voz de la mujer que me llamaba por mis cafés.
— ¿Davis? ¿No eres Redford?—preguntó Erick extrañado.
—La costumbre. —lo esquivé para acercarme al mostrador y tomar los dos cafés, Erick se detuvo a mi lado.
—Aquí tiene señor Salvatore su pedido—anunció la mujer, él le sonrió y dejó una propina bastante decente en el frasco. —Gracias, espero volver a verlo pronto. —le dijo sonriéndole, Erick asintió.
—Eso espero, gracias, eres muy amable. —las mejillas de la mujer se pusieron rojizas pero no dejó de sonreírle. Estuve a punto de poner los ojos en blanco, pagué y dejé también propina, me volví para...