Lysa
Estaba adormilada, pero eso no impidió que empezara arrastrarme por el suelo buscando la manera de poder salir de ese maldito cuarto. Las paredes comenzaron a cambiar de color conforme mi vista se cansaba. Pasaron de verdes intensos a celestes apagados. Luego, el naranja tomó el control, para pasar al rojo y luego, a un blanco inmaculado.
Sentí los latidos de mi corazón. Era un sonido que iba acelerándose conforme iba recuperando la consciencia.
Abrí los ojos de golpe luego de cerrarlos y que mi cabeza se azotara con el suelo. Fue un estruendo que hizo que me despertara de golpe.
—Me preguntaba cuando dejaría de hacer efecto el...