POV : SELENE.
[Horas antes de la cita]
Ajusté cada marco fotográfico en la pared, había una fila donde tenía fotos de su familia e innumerables imágenes con sus compañeros de trabajo, pero sólo un marco llamó mi atención, se trataba de una hermosa chica embarazada y en el borde tenía escrito una leyenda que capturaba la escena del momento.
Solo conseguí esa foto, así que, supongo que es algo doloroso para él, devolví el marco a su lugar, luego cerré los archivos policiales con toda su información que había estado revisando y me aseguré de que todo estuviera en su lugar para cuándo el detective Tyresse Connor llegara a su departamento y lo encontrara tal cuál lo había dejado.
En el momento que Prya, me envió la información de mi futura cita no resistí la tentación de saber exactamente que clase de hombre era.
Si, sé que, algunas personas podrían calificar mi comportamiento como acoso, incluso también podría acusarme de allanamiento de morada, claro, si es que me llegara a descubrir. (Cosa que no sucederá)
Pero. así soy yo.
Fuí a la cocina e hice una inspección detallada de su alacena, de verdad que este hombre era muy ordenado, todo estaba limpio y el ambiente era agradable, casi totalmente inmaculado.
Me serví una taza de café y tomé algunas galletas mientras pensaba cuál sería mi siguiente paso, sin duda salir con un detective era arriesgado para mí por ser quien soy, pero el morbo de hacerlo no salía de mi mente, luego de pensarlo muy bien envié un mensaje a Prya, confirmando la cita e indicándole todo lo que dirá sobre mí.
Quince minutos después estaba lista para marcharme, limpie todo mi rastro pero cuándo reacomodaba los últimos cojines en el sofá, el sonido de unas llaves me puso alerta.
«¡Carajo!»
La puerta se abrió, una figura enorme e imponente lo inundó todo.
¡OH-POR-DIOS! «Justo cómo me lo recetó el doctor.»
En silencio y con calma me deslicé hasta el salón dónde él, encendió las luces y desde las sombras ví cómo dejaba sus cosas en la mesa, luego se dirigió hasta su habitación.
Me oculté detrás de una estantería recordando la distribución de cada cosa en su departamento, abrí con cuidado la ventana por donde había entrado en un principio y cuándo estaba apunto de salir oí sus pasos, de nuevo me pegué al estante sin realizar ningún movimiento, pero mi boca casi llegó hasta el suelo apenas ví a ese pedazo de hombre sin camisa.
Tenía unos marcados y bien trabajados abdominales que bajaban hasta perderse en unos oblicuos en V pero lo que me dejó sin aliento fue un tatuaje que serpenteaba en el lado derecho de su torso.
¡Santísima Virgen de los abdominales! Susurré mordiéndome el dedo índice.
— Ya te dije que si iré, Roy, no tienes que llamar cada diez minutos para confirmar. — Su voz era profunda y aunque solo estaba contestando una llamada yo casi mojé mis bragas.
— Si, si, ya entendí. Es bonita y un buen partido, lo que haga con ella después, no te interesa... — hizo una pausa silenciosa mientras escuchaba y rodaba sus ojos hasta ponerlos en blanco.
—Adiós, Roy — Finalizó la llamada y nuevamente regreso a su dormitorio, minutos después escuché el agua de la ducha y esa fue mi salida perfecta.
Corrí por las escaleras de incendios y no paré de hacerlo hasta llegar a la estación de metro más cercana, debía estar lo suficientemente lejos.
[...]
— Eres una insensible y la peor amiga..
¿Lo sabes verdad? ¿Cómo es posible que vayas a una cita esta noche, y yo, no esté enterada? — Tessa se paró en la entrada de mi habitación sus brazos estaban en forma de jarra apoyados en su cintura, haciéndome entender que estaba muy enojada.
No la miré por el contrario a eso me apresuré a cerrar la correa de mis tacones, ya me había arreglado y estaba lista para salir.
— Fue algo inesperado Tessa, prometo contarte todo mañana. — Giré por toda la habitación con el ceño fruncido buscando mis guantes de cuero hasta que pude encontrarlos.
Los metí en mi bolsa y luego le sonreí.
— Un momento, ¿Vas a una cita o harás otra cosa?
Por Dios, Selene, si te descubren vas a dañar nuestro plan. — Llevé mi mano hasta el corazón y la miré con diversión.
— No sabia que te preocupabas tanto por mí cariño. — Bromeé, aludiendo su mirada de reproche.
— Estoy hablando en serio, Selene.
— Sólo será una cita, Tess. — Se cruzo de brazos, es obvio que no me creía.
— Está bien, lo acepto. — Levanté mis brazos en señal de rendición.
— Si romperé un par de reglas, pero también follaré con intensidad....
Primero muy duro y luego muy tierno, creo que después de muchos años ya me hace falta ¿no crees?. — Suspiró antes de ceder.
— Tienes razón.. ¡Divierte chica!. — me da una palmada en el trasero.
— Lo haré, tu también deberías intentarlo. —Dije luego de rociar un poco de perfume en mi cuello y salir directo a mi encuentro con el agente Connor.
* * * * *
Apenas lo ví entrar al bar mis pezones se endurecieron, sonrió de medio lado y algunas camareras se sonrojaron al verlo, pero el ni siquiera lo notó, sólo tenía su vista clavada en mí.
Cómo era de esperarse entre trago y trago toda la cita pasó en una nebulosa, mi comportamiento fue premeditado pues ya conocía cada aspecto de su vida pero fingí impresionarme a medida que él hablaba, de igual manera no dejaba de ser un hombre impresionante.
Al salir del bar fuimos a su departamento y cómo si pudiera leer mi mente, reclamó mis labios una vez más, lo que hizo que mis rodillas se debilitaran.
Ha pasado una eternidad desde que sentí la piel de un hombre contra la mía, todo en el me tentaba, voy acariciando desde su cuello hasta sus firmes músculos, mi boca siente un hormigueo y se amolda a todas las partes que le beso.
En el momento que sus pantalones cayeron al suelo su polla de al menos veintitrés centímetros y con un grosor increíble quedó frente a mí.
¡Joder!
Probé toda su longitud en la oscuridad. Escuchaba los suspiros y jadeos que salían de su boca, hasta que su respiración entrecortada me indicó que se estaba derritiendo, luego me aparta para comerme el coño y lo único que puedo observar en su mirada es un brillo amenazante con la promesa de todo lo que vendrá después.
El contacto entre nuestros cuerpos fue exquisito, había una Juego de miradas mientras el estaba dentro de mí. Aunque este placer ya me lo esperaba y también la presión puesto que Ty, es un hombre enorme, no se si son sus ojos o el fuego que hay en ellos pero no puedo emitir palabra alguna, sólo dejo que arremeta contra mi cuerpo sin ningún control.
El momento es muy excitante y también siento algo de pánico, no consigo asimilar la nueva sensación que se asienta en mi pecho, es muy parecido al miedo pero no lo es.
— Dí algo Maggie, por favor... — Ty me dice con voz adormilada mientras roza su nariz contra la mía de forma tierna, su respiración era profunda e irregular.
Me había mantenido despierta toda la noche llevando mi cuerpo al limite, devorándome en todas las posiciones posibles.
— Apenas puedo hablar Ty, eres maravilloso. — Contesté antes de que su boca tomara la mía en un mordisco.
Justo ahora, estoy aparentando tranquilidad pero la verdad es que no puedo mantener la compostura ante esos ojos intensos y apasionados.
—¡No! Tú, eres maravillosa. —Responde, y suelta mis dedos que estaban entrelazados con los de él.
Se acuesta sobre su espalda mirando hacía el techo, su voz era casi un murmullo, se nota que está a punto de caer rendido por el sueño y me envuelve con sus brazos haciéndome pegar la mejilla en su pecho.
El ritmo de sus palpitaciones me relajan, quiero decirle que adoro su calor corporal, pero solo lo pienso. Había follado con alguien por primera vez en tantos años, alguien que me gustó y despertó sentimientos dormidos en mí.
Esto... No está bien. Podría estropearlo todo en el futuro, debo arreglarlo de inmediato.
Me levanté en silencio y tomé mi ropa, luego coloqué mis guantes y comencé a esculcar en sus cajones, debía tener dinero o cualquier otra cosa de valor.
Cuándo terminé tomé su ropa y la doblé cuidadosamente dejándola sobre una silla.
Ví su reloj en la mesita de noche y lo guardé en mi cartera, antes de regresar a la realidad mis ojos se fueron directo a la cama. Observé aquel cuerpo desnudo entre las sábanas, durmiendo cómo tronco, me encantaría amanecer junto a el... «Inmediato recuerdo lo que había sentido cuándo me tenía envuelta en sus brazos»
¡No! ¡Concéntrate Selene!
Debo matar cualquier tipo de sentimientos, ahora que estoy a tiempo... Decido dejarle una pequeña nota, en modo de despedida.
Indecisa por lo que había escrito tamborileé mis dedos sobre la mesa. Iba a firmar la nota a nombre de Maggie, pero en el último momento, decidí dejar la inicial de mi nombre. Para mí, hubiese sido tan excitante escucharlo pronunciar mi verdadero nombre mientras me follaba.
Pero ya no sé pudo.
Salí de su departamento y ya no volvería a saber nada de él, tenía que seguir enfocada en mis planes donde ningún hombre era bienvenido a estar conmigo y donde nadie me importaba...
Me escapé por las escaleras de incendios y para cuando llegué a los último peldaños, descubrir que tal vez no lo iba a olvidar nunca y menos después de todo lo que sucedió está noche.
Ty, era algo imborrable, justo esa clase de sexo que te queda grabada en la memoria, me sentía rara, entonces después, pensé que sería bonito recordarlo así en el futuro.
"Cómo el mejor sexo que tuve en mi vida"
* * *
[Después de la cita...]
—Vaya, por el aspecto de tu rostro se ve que te fue bien. —Dijo Tessa mientras me servía una taza de café.
—¡De maravilla! éste hombre si que sabe comer coños... y ni hablar de su polla, diría que es de diez estrellas por lo mínimo. — Contesté de forma despreocupada y veo cómo Clarisse, bota su café por la nariz.
— Acostúmbrate a esto hija, porqué te aseguro que será peor. — Habló Ada, pasándole una servilleta de papel a Clarisse, luego me miró nuevamente sonriendo.
— Eres tan romántica, Selene, deberías escribir sonetos. — Me rio mientras le doy un sorbo a mi café.
—Si deberías, tia Selene. — replica Clark sonriendo mientras se limpiaba con la servilleta.
Yo le guiñe un ojo con picardía.
—Bueno, dejando a un lado el sexo y la polla de diez estrellas...
— ¿te gustó? ¿Volverás a salir con el? — Las chicas me interrumpieron y mi mente se quedó fija en un punto cualquiera de la pared.
Buena pregunta, ¿que estará pensando el agente Ty, de mí, justo ahora?
«El maldito Ty no me gusto. ¡ME ENCANTÓ JODER!.»
—Si me gustó, pero no volveré a verlo. —Digo aceptando la triste realidad y ellas se quedan sin entender nada.
—¿Qué? ¿Pero, por qué? — Contesta Clark, apenas escucha mi respuesta.
— Porqué nosotras tenemos un plan, Clark.
¿Lo recuerdas? y no hay nada ni nadie que pueda interferir en esos planes.
— Su nombre es Clarisse, no Clark.
— Tessa me corrige pero no le prestó atención.
Sino que me levanto para buscar las fotos y la información de todas las chicas que Prya me había enviado y las coloqué sobre la mesa.
— Es cierto, nuestro plan.
— Clark se sienta junto a nosotras, mientras elijo un folder al azar para leerlo en voz alta.
— Rosita Chan, 32 años, asiática inmigrante, soltera.
Antecedentes penales: Año y medio en prisión por delitos menores: robo con arma blanca y alteración del orden público.
— Ufs, eso eso suena a desesperación.
Pobre chica. — Tessa se lamenta.
—información bancaria: saldo actual 7.26 $ historial de prohibición en Casino'Hard Familiares: Fuera del país.
Nota: Es muy rápida con la manos, especialista en timos callejeros y juegos de azar.
—¡Guau! Parece ser buena.
—Dice Clark emocionada.
—Todo un diamante en bruto. — Le contesto mientras le doy la información a Tess para que tome su ubicación exacta de los sitios donde acostumbra estar.
—Muy bien chicas, comenzó el reclutamiento. —Hablé con euforia dándole un mordisco a un panecillo.
¡Manos a la obra!.