Scarlet ya podía sentir que esto no iba a ser bueno, pero esperó nerviosamente para escuchar las opciones.
-Uno, trabajarás en esos archivos y los enviarás mañana a primera hora -sus ojos se iluminaron. Su jefe la encubriría. El Sr. Nox fue muy comprensivo y amable. Pero la siguiente oración de Aaron le quitó cada gota de esperanza que le quedaba.
-No a tu jefe, sino a mi escritorio -ella se congeló al instante. ¿Cómo podría terminar esa carga de trabajo mañana por la mañana? Eso era imposible.
-¿Opción dos? -preguntó esperanzada.
-Te vas y nunca vuelves. La elección es tuya -dijo Aaron con frialdad y se fue.
Cuando llegó...