Un ceño se deslizó en el rostro de Jessi, haciéndolo afirmar sus sospechas.
-De hecho, estás celosa. De todos modos, relájate, es nuevo. Quité la etiqueta porque no quería que vieras el precio, pero hay más ropa en el armario para ti -la comisura de sus labios se levantó inexplicablemente; puso nerviosa a Jessi.
-¿Siempre eres así? -ella preguntó pero Mateo estaba confundido.
-¿Cómo? -preguntó, mirándola antes de desviar su atención a su teléfono.
Jessi pensó que tal vez, ella debió haberlo juzgado mal y cedió.
-Olvídalo. Haré y me cambiaré en el armario.
Se dio la vuelta, pero se detuvo al oír la voz burlona de Mateo. Habló sin...