Cinco horas más tarde, en casa de Jeremy, éste estaba disfrutando de su piscina climatizada cuando una de las criadas se le acercó con un mensaje.
-Señor, seis hombres lo están buscando en la puerta.
-¿Para qué? -las cejas de Jeremy se arrugaron en confusión cuando preguntó. No esperaba a nadie y ni siquiera tenía un mejor amigo.
La criada bajó la cabeza. -No lo dirán. Insisten en hablar contigo a solas.
Trent odió la intrusión. Salió de la piscina, se puso una toalla alrededor de la cintura ya que sus pantalones cortos estaban mojados y se dirigió hacia las puertas metálicas de la parrilla. Al ver a los hombres...