El sol brillaba en lo alto aquel hermoso día de primavera. Las flores blancas dejaban sentir sus delicadas fragancias en aquel hermoso jardín cuyos arboles y preciosos rosales, eran bañados por cálidos rayos de luz.
Un año y medio había pasado, un año de difíciles luchas en donde la aceptación había marcado una diferencia. Todos aquellos tormentos del pasado habían quedado atrás, y aun cuando el dolor había estado presente dejando cicatrices que jamás se podrían borrar, el cielo celeste con nubes blancas de esa mañana, traía consigo mil promesas en un futuro esperanzador.
—Ha sido un año muy duro — decía Bastián mirando al hermoso cielo de esa mañana....