En ocasiones, los pensamientos pueden ser tanto aliados como enemigos, llevándonos por senderos casi siempre difíciles de manejar. La ansiedad que Enzo estaba sintiendo, lo hacía sentirse acorralado; necesitaba hablar con Adalet, confrontarla con la verdad que ahora conocía y reclamar los derechos que sentía sentir sobre el pequeño Dante.
Manejando hacia el hogar de la pelirroja, esperaba no tener que toparse con Bastián, quería hablar con ella a solas, decirle todo lo que estaba pensando y darle una “solución” por las buenas; de negarse, entonces ya tenía armado su caso para convencer incluso al juez más estricto, no le dejaría más opción que aceptarlo de nuevo en su vida....