—tranquila, ya estás a salvo. —Ángelo la abrazo encajándole la cabeza debajo de la suya. —te vamos a sacar de aquí, este terreno es muy inestable, por favor quédate quieta.
Los hombres formaron una cadena humana teniéndose de las barandas de la carretera. La pudieron extraer sana y salva.
—amor no debiste de haber escapado, este camino es muy peligroso, la espesa niebla lo empeora todo, sumado a que por aquí casi no pasa gente. —Ángelo la alzo metiéndola a un auto. —además, ya viene para aquí tu hermana con nuestros bebes.
—aguarda afuera se encuentra un viejito que me ayudo, por favor prometí ayudarle, me puedes prestar unos dólares...