Erik abrió, era el mensajero con tres botellas de licor y una docena de cervezas, Él se esculcó todos los bolsillos, hasta que Ximena apareció y le pago todo al mensajero, dejándole las vueltas como propina.
—se me hace que pediste mucho licor, ¿qué me quieres hacer? —Ximena bromeo, pero es obvio que, con esa cantidad de bebida, lo único que conseguirá es que pierda el sentido por la ebriedad o que se intoxique. Lo que contradecía a las verdaderas intenciones de Erik, a no ser que pensara aprovecharse de ella a la fuerza, cogerla sin que tuviera conciencia.
—si tienes razón, tal vez exagere, es que la estamos pasando...