—ya dejé de chillar, señor White, que parece una niña, le recuerdo que si no se va de bocón con la señora Ximena, nada le va a pasar. Ella va a ir a la mina, será mejor que se arregle y se dirija a ese sitio, cuidado con su lengua o terminará en un hueco más profundo que un socavón de su mina, ¿está claro?
El pobre aterrorizado solo mueve su cabeza en señal afirmativa y empieza a oler horrible.
—bien los dejo, por favor báñese porque huele mal, tampoco queremos que le dé una mala impresión a la jefe.
Le pega una cachetada suave y se van sin dejar...