Mientras tanto, en la habitación contigua, Ximena se despertaba, desorientada, viendo ese cuarto extraño, recordó todo lo que había sucedido.
—¡oh, no puede ser!, —grito tumbándose de nuevo a la cama, tapándose la sonrisa de oreja a oreja, —ese no era el plan, pero fue hermoso e inolvidable ¡uf!
Se levantó muy feliz. Reflexionó en bañarse y se arrepintió, no quería quitarse el olor a Ángelo de encima. Aunque se sentía pegachenta, sudada, relajada, feliz, quería sentir unos momentos los estragos de su amor. De nuevo un peligro o desgracia se le convertía en un triunfo, en un premio. Busco con que vestirse y utilizo una camisa que estaba en...