El ruso enamorado llegó hasta la habitación en donde reposaba su novio amado, encontró al enfermero sacándole el suero que ya había terminado su ciclo, agarro un pomo de la mesita y se quedó allí inmóvil parado mirando a Mijaíl preguntando.
—Señor Mijaíl se debe aplicar este gel, usted desea ponérselo en todo el cuerpo del señor Dominik o ¿desea que lo ayude? Dijo el doctor que es lo único que faltaría y mañana va a estar mejor, ah y también mencionó que si quiere comer puede hacerlo, pero en pequeñas porciones, vino a revisarlo mientras usted no estaba, que ya está controlada la insolación.
Mijaíl observaba a su dormido...