Rubí primero escaneaba a Sasha con una mirada llena de maldad, de odio, de rencor, hasta que preguntó
—¿Por qué?, ¡maldita sea Sasha!, Él te ayudó, te apoyó, te tiene una gran confianza, hasta yo creí en ti, ¿y así es como le pagas?, ¡traicionándolo!
Sasha solo sollozaba asustado, temblaba todo su cuerpo, sus manos las entrelazaba y las movía mucho, estaba todo sudoroso, sus ojos estaban observando el suelo, le daba pavor mirar a la esposa del Boss, conocía lo que es capaz, sin embargo, ella golpeó la mesa, haciéndolo saltar del susto, entonces ordenó.
—Mírame Sasha
Él alzó la vista para mirarla entre lágrimas, recibiendo una lúgubre y...