- Asier…- su voz me detiene en seco, es ronca, pausada y llena de dolor, me giro poco a poco mientras Dom me suelta, en cuanto miro a esos pozos verdes como el mar, mi corazón se detiene y la fuerza que había recuperado para atacar a la maldita de Michel acaba de esfumarse, Andrew camina hacia mí con actitud derrotada, sus ojos rojos e hinchados, en cuanto me alcanza me rodea con sus brazos con fuerza y susurra
- gracias a dios estas bien…- su afirmación hace que me odie y me sienta enferma, las arcadas llegan a mi garganta y de la nada vacío el poco contenido que...