Pero no me deja responder vuelve a devorar mi boca, esta vez con mayor demanda sin dejar de tocarse a sí mismo con mi mano, un jadeo entrecortado sale de sus labios y se separa con brusquedad de mí, para terminar apoyado al otro lado, frente a mí con su respiración tan desastrosa como la mía, hace un ligero gesto con su cabeza en dirección a mi habitación, en señal que debo moverme, pero mi cuerpo no reacciona, no responde, estoy totalmente anulada por su presencia, por su ímpetu, por su deseo... él sonríe descaradamente tratando de arreglarse el bulto en su pantalón y pasa a la cocina, dejándome sola,...