—Continuemos con el trabajo... antes que mande todo a la mierda y termine empotrándote contra la pared y te folle como nunca nadie jamás lo ha hecho.
Su voz es ronca, aún hay deseo en ella, mientras lo escucho otro gemido escapa de mis labios, una de mis manos sube a mi boca, aun siento sus labios besándome y sus manos aferrado a mi cuello, cada centímetro de mi cuerpo está gritando que mande todo a la mierda y vuelva a lanzarse sobre mí, no puedo reaccionar quiero que vuelva a besarme, quiero que me toque.
El gira su rostro hacia mí, nuestras miradas vuelven a encontrarse. De mis labios...