Así que bueno tocara lidiar con la casa de Andrew, por lo que asiento y este sonríe ampliamente y pone la radio, la música inunda el coche y dejo que esta me relaje, al cabo de unos 10 minutos estamos entando al estacionamiento subterráneo del edificio donde vive Andrew, este aparca el coche cerca de los ascensores y antes de bajarse me dedica una mirada curiosa, extraña que no se descifrar por lo que le pregunto.
—¿Que? —el suspira y sonríe con algo de vergüenza y responde en un susurro.
—La última vez que estuviste aquí me porte como un maldito gilipollas, ¿perdóname si?...-
Su perdón, el tono y su...