Alessandro y Alexa despertaron con la llamada de Luggina.
- ¡Papito! ¡Seguro los desperté!. - Una risa se escuchó cuando Alessandro le contestó.
- ¡Hija! ¿Que sucede por qué estás llamando a estas hora? ¿Ya viste qué hora es? Tú nunca despiertas a esta hora a menos que tengas una urgencia.
Eran las seis de la mañana y Luggina ya despertaba a Alessandro.
- Si papá, es que hoy tengo ganas de papá Alessandro, y quería pasar el día con ustedes.
- Hija tú no necesitas permiso para venir, esta es tu casa y somos tu familia.
- Salgo para allá y desayunamos.
Luggina se arregló y se despidió de...