Regresé al hotel, pedí que me llevaran hielo a la habitación.
Tras pensarlo mucho, decidí llamar a Valentina.
—Sr. Alex.
—Valentina, necesito que vengas al hotel Jerónimo.
— ¿Un hotel?
—No me estoy quedando en casa, por eso te estoy pidiendo que vengas al hotel. Cuando vengas entenderás el porqué.
Ella se quedó en silencio por un momento, imagino que por la situación que acabamos de pasar en San Isidro es que desconfía.
—Te lo diré ¬¬¬para que no desconfíes, me han golpeado en la oficina de Allan García.
— ¿Cómo que lo han golpeado? ¿Eso por qué?
—Dime si vendrás.
—Esta bien, voy para allá.
Llame a mi abogado, este asunto se estaba volviendo más serio.
—Señor Alex, gusto en escucharlo.
—Steven, necesito tus servicios.
—Lo escucho.
—No, quiero que vengas al hotel Jerónimo, en la habitación 308.
—Estaré en veinte minutos.
Steven fue un joven que lo conocí hace 4 años, estaba cursando su último año de carrera, pero pasando por dificultades económicas, así que le ayudé y así obtuvo su título. Consiguió trabajo en un buffet de abogados y en ocasiones lo llamo para ciertas cosas.
El rostro se me estaba hinchando un poco, el hielo no me estaba ayudando mucho. Golpean la puerta y al observar era Steven, pero posteriormente llegó Valentina.
—Vine lo más pronto que pude —dijo Valentina.
—No importa, has venido igual que Steven.
— ¿Steven?
Presente a ambos, pero al parecer hubo cierta atracción hacia Valentina de parte de Steven, porque no le apartaba la vista.
—Sergio, necesito que emprendamos acciones legales contra la familia de mi esposa, revisa mi acuerdo prenupcial.
—No entiendo mucho —dijo Steven.
—No sé qué ha pasado, pero Valentina y yo perdimos la noción del tiempo y no sabemos que ha pasado en la fiesta de aniversario, hasta llegamos al punto de tener relaciones o eso sospechamos.
Su rostro cambio cuando mencione eso. Le di un poco más de detalle, por alguna razón sentía ciertos celos de que se fijara en Valentina, pero anteriormente no me había pasado esto. Tres años trabajando para mí, varias personas me han comentado que tengo una linda secretaria, pero yo nunca le he prestado importancia.
Él tomo algunas fotos de cómo había quedado mi rostro, esto como evidencia, además él se encargaría de conseguir las grabaciones del salón y haría algunas investigaciones de lo sucedido.
—Valentina, esto que te voy a pedir quiero que no lo divulgues para nada, sé que el ojo se me ha inflamado y hoy tenemos la cena con Michelle. Necesito que me apliques maquillaje.
Ella me quedo viendo, sorprendida de mis palabras.
—Al menos que tengas guardado unos cuantos millones y desees invertirlo en mi empresa, no tengo más opciones que tapar lo morado.
—No es eso, solamente me he quedado pensando en cómo lo hare, mis maquillajes no son para su tono de piel.
—Si es necesario que compres, entonces hazlo.
—Yo sé que la situación que pasa no es nada fácil, pero tampoco es para que me trate de esa manera.
—Lo siento, tratare de ser más respetuoso, por favor, ayúdame.
—Buscare un maquillaje más apropiado para su piel, pero necesito que se lave bien el rostro y al regresar se encuentre seco.
Valentina salió de la habitación, entre a la ducha, quería bañarme, pero alguien golpea la puerta, pensé que se la había quedado algo a Valentina, solo me puse una bata y Sali para abrirle.
— ¿Qué se te ha quedado? —dije, pero inmediatamente recibí un golpe en la nariz.
—Tú sí que eres un patán, he visto como salía tu secretaria de la habitación y tú en esas fachas.
—Si no quieres que llame a seguridad entonces vete de aquí.
—No creas que soy una estúpida, te fuiste de casa y ahora te encuentras aquí con tu amante.
No quería escucharla más, así que tire la puerta y no deje que ella entrara. La nariz me estaba sangrando, busque una toalla y me limpie la sangre.
No soy de las personas que odian con facilidad a otra, pero estoy comenzando a odiarla, Marisol se está convirtiendo en una espina para mí.
Tras casi una hora regresa Valentina.
—He traído un maquillaje adecuado para estas ocasiones.
—Quiero que contrates seguridad para mí.
— ¿Qué sucede?
—Ha venido Marisol y me ha dado un golpe en la nariz, ya empiezo a sentir odio por ella.
—No es que la defienda, pero como quiere que se sienta si usted la ha usado todo este tiempo.
No importa si ella sienta que la he usado, al final no la he tocado, mis intenciones siempre fueron los negocios, fue su padre quien la puso a ella como condición.
Valentina me aplico el maquillaje, se veía bastante bien, pero para alguien con buen ojo era evidente que usaba maquillaje.
—Puedes retirarte, mañana quiero que me busques seguridad personal, por hoy puedes retirarte, ve y prepárate para la cena de esta noche.
—Hay varios asuntos en la oficina…
—No, olvídate de eso, te estoy dando indicaciones que te retires a tu casa, a las 8:30 estaré afuera, esperando.
Ella se retiró de la habitación de mala ganas.
Durante lo que quedaba de la tarde apagué mi teléfono, estuve reflexionando sobre las acciones a tomar, pero necesitaba a alguien de confianza y Gustavo no se encontraba en la ciudad.
A las 6 me dirigí hacía la casa, ya no seguiré viviendo fuera de mi casa, Marisol es la que debe de irse no Yo.
Flor me recibe en la entrada.
—Buenas tardes Sr. Alex, la Sra. Marisol se encuentra en casa.
—Quiero que llames a seguridad, ella ya no es bienvenida.
—Como usted diga.
Marisol se encontraba tirando las cosas de la sala, estaba destruyendo todo.
—Detente Marisol
—Tu no me dirás que hacer, esto será mío.
—Esta no es tu casa, así que te me vas ya.
Ella comenzó a tirarme cosas, inmediatamente llego el equipo de seguridad.
—Quiero que saquen a Marisol de esta casa y no la dejen entrar.
—Ustedes no me van a tocar, ¡Tú! Te vas a arrepentir de sacarme como un animal.
—El que se va a arrepentir será tu padre, tenías razón no me seguiré escondiendo, esta es mi casa y tú te vas de esta casa.
Ellos terminaron de sacar a Marisol y yo subí para cambiar de ropa.