Las parejas que se paseaban en las calles de la ciudad a esas horas de la noche, iban casi todas tomadas de las manos, completamente ajenas al resto del mundo, y seguramente susurrándose promesas de amor que, en muchos de los casos, no llegarían a cumplirse. El amor, era el sentimiento mas sobrevalorado del mundo, según su pensamiento, y algo que resultaba ser mas un estorbo emocional que cualquier otra cosa. Bebiendo de aquella copa, la espumeante bebida alcohólica de suave sabor, al tiempo que su paladar degustaba aquel filete mignon. Ese era el tipo de placeres que verdaderamente disfrutaba Omara Dánae, realmente, nunca le había importado el amor en...