La sangre subió a mi rostro y terminé sumamente roja, Aimee miraba a su hermano seriamente y el señor Saúl permanecía en silencio.
— Deberíamos cenar — dijo Aimee — la comida se va a enfriar.
Yo estuve de acuerdo y el ambiente tenso que reinaba se fue cuando comencé a contar todos los deportes extremos que hicimos juntos, además de las otras actividades.
— Definitivamente, eres increíble, yo tengo pavor de hacer deportes extremos — dijo Aimee — a Saúl le encantan y aunque me pide que lo acompañe simplemente no puedo.
— La próxima vez hago deportes extremos contigo Lucía — me dijo el señor Saúl — espero...