Lucía sonrió triste, pero en sus ojos había resignación, según ella era imposible casarse, ya que estaba manchada y de cierta manera consideraba que era lo mejor por mucho que le doliera al inicio, no se arrepentía de haber hecho lo que hizo dado que ahora tendría un poco de paz en su vida sin su progenitora a su lado.
Adriel, en cambio, en sus adentros se decían que solo un idiota no desposaría a Lucía, era una chica única que logro hacer muchas cosas que nunca nadie había podido hacer en mucho tiempo y sabía que debido a su gran corazón llegaría lejos.
— No te menosprecies tanto, eres...