Chapter 6 Desplante

Chapter 6 Desplante

Deivis.

En línea.

Deivis está escribiendo…

Fantástico, así podré conocer a mi futura cuñada"

Enserio, me muero por conocer más de ti, hermosa".

Coral.

"Eso me alegra, solo espero que tu también me abras las puertas de tu corazón, no quiero que esto sea un juego✓✓.

Deivis está escribiendo…

"No te preocupes".

Se desconecto, puse una carita triste, otra vez se desconectó. Debe estar ocupado.

Seguí mi rutina, baje a almorzar las ricas sopas que había preparado la criada y luego fui hacer un poco de ejercicio para tonificar mi cuerpo.

Observe a mi hermana quién estaba en su ventana mirándolo lejos, nuestros cuartos quedan frente a frente.

Su mirada estaba perdida, a veces se desconecta del mundo y se enfoca en un mundo en el cual se imagina siendo una gran cirujana, de hecho está en primer semestre de medicina, pero…Es la mejor en su clase, hasta podría jurar que tiene el mismo conocimiento que un médico profesional, estudia muchísimo, ella tiene una memoria fotográfica y un oído muy pero muy fino.

La noche llegó y con ella una fuerte brisa huracanada, mire el reloj y este apuntaba las seis y media, ya en breve estaremos con Deivis.

Una sonrisa se refleja en mis labios y sin darme cuenta la bebida que tenía en mis manos se están derramando.

Me percaté y de inmediato solté un grito.

-¡Por dios!-Lo limpié con una toalla.

Ya son las siete y media, ya me encuentro lista, solo falta tomar mi cartera y listo.

Opté por elegir un radiante vestido de lentejuelas color gris y unas zapatillas negras, mi cabello me hice una coleta con un lazo negro.

El maquillaje fue básico, no es exagerado como suelo usarlo.

Mi hermana se encontraba en el jardín esperándome, la pobre estaba muy asustada, pero que se le puede hacer.

Baje con cuidado las escaleras con la esperanza de no encontrarme con el hediondo de mi hermano.

Para su desgracia la criada lo tenía en la cocina mientras ella le ingería conversación, no sé, pero me parece que mi hermana tiene que ver en este plan.

Aproveche y salte como un saltamonte, hasta llegar a la puerta y salir a toda prisa.

-Rápido-Le aviso a mi hermana quién está comiéndose las uñas.

La tomó del antebrazo y ambas corrimos por el inmenso jardín, por esta razón me puse zapatillas, parecíamos un par de ladrones huyendo luego de haber robado.

Estábamos agitadas y hasta un poco sudadas pero valió la pena el esfuerzo.

-Creo que estamos a salvo-susurre mientras limpiaba los zapatos de mi hermana.

-Coral, tengo mucho miedo-Me miró angustiada.

-No pasará nada-Mire a mi alrededor y para nuestra suerte, no había ningún hombre de mi hermano vigilando.

¿Ya ven porque digo que son unos inútiles?

Tomamos el primer taxi que cruzó y subimos gloriosas.

Mire el reloj y faltan sólo nueve minutos para que sean las ocho.

El taxista aceleró y así por fin llegamos a nuestro destino.

Al llegar me doy por ver a Deivis sentado encima de su auto, quede perpleja al verlo, mi garganta se torció de la impresión.

Vestía una camisa manga larga azul cielo y un pantalón blanco.

Su cabello estaba peinado para atrás, se veía muy decente.

Su mirada estaba en dirección hacia las inmensas luces de los faroles que alumbraban el lugar.

Nos acercamos hasta donde estaba él y lo saludé.

-Deivis-Sonrió divertida y él voltea su cabeza hacia nosotras y de inmediato sonríe mientras se levanta del auto.

-Princesas-Toma mi rostro con su mano y me deja un beso en mi mejilla, luego se dirige a mi hermana y la saludó estrechando su mano-Hola pequeña-Mi hermana se ruboriza

No había tenido tiempo de explicarle quién era él.

-Hermana, él es un amigo de infancia -Deivis me miró extrañado pero me siguió la corriente.

-Si, de hecho teníamos tiempo de no vernos, ¿Verdad?-asenti.

-Ah, que bueno, de verdad -dijo ella nerviosa.

-Vamos, suban al auto-dijo él acortando la conversación.

Subimos al auto en el cual había un tipo de música sensorial, la cual me relajó muchísimo.

-Hermana este auto es muy bonito-Dijo Carolina en voz alta.

-Shhh, no hables tan fuerte-la regaño, que estará diciendo Deivis, que somos corronchas.

Llegamos a un restaurante bastante popular aquí en Colombia y pedimos unas empanadas con guacamole.

-¿A qué te dedicas?-Preguntó mi hermana.

-Soy empresario-Dijo él mientras le sonreía.

-Que bueno, a mi me gustan mucho los empresarios-mire a mi hermana de manera rápida, que descarada.

-Me alegra saber eso-El rostro de Deivis estaba un poco incómodo.

-Me gusta mucho el color de tu camisa-Mi Hermana es directa, si le gusta algo ella lo dice.

-Esta camisa la compré en una subasta, y créeme es muy costosa-Aquí vamos con el engreído multimillonario. Coloque los ojos en blanco mientras estaba en la obligación de escuchar su tonta conversación.

-¡En una subasta!-Carolina agrandó los ojos de la impresión-Nunca he ido a una.

-No te preocupes, algún día iremos a una subasta-Osea, traje a mi hermana, y ahora estos dos están haciendo una química extraña.

-Esperare la invitación -sonríe Carolina con mucha felicidad.

-¿Y tu hermana es muy callada?-Preguntó Deivis está vez, como no voy a estar callada si ellos están de lo más feliz, ignorando mi presencia.

-Mi hermana es algo alocada, le gusta mucho cuidar de mi. Pero a veces llega borracha a casa, y es ahí donde empieza la pelea con mi nuestro hermano mayor, ya que él a veces nos-estaba a punto de revelar cosas que no iban al caso, en ese momento yo la interrumpí.

-Vamos a pedir una pizza-La pellizco por las piernas y ella me mira. Creo que Carolina está hablando de más.

Aproveche que Deivis fue hacer el pedido y de inmediato la regañó.

-No tienes que decir nada hasta que él te lo pregunté, hermana, no pongas en juego nuestras vidas, tú sabes que mi hermano tiene muchos enemigos.

-Lo siento, lo siento-Agacha su rostro

Deivis regresó con una sonrisa, su presencia es muy llamativa por ello, todo el mundo enfocó su mirada hacia él.

Se sentó y desvío sus penetrantes ojos hacia mí, su boca estaba hecha un bocado, es roja y pequeña.

-¿Pasa algo?-Colocó su mano encima de la mía.

-Yo iré al baño-Dijo Carolina con una pequeña sonrisa.

-¿Te acompaño?-le pregunto, a veces soy muy sobreprotectora.

-No, además el baño está a la vuelta–Respondió ella con un poco de vergüenza.

Ella va al baño dejándonos a solas.

-Deivis hay algo que te quiero decir.

-Dime, soy oídos tuyos.

-Mi hermana, es autista-Él sonríe como si nada le pareciera extraño.

-Lo sé-respondió rápidamente.

-¿Cómo lo sabes?–Me impresiona este hombre.

-Amor, note sus rasgos, es muy común encontrarse con una persona autista y créeme son seres maravillosos.

-Si, son super tiernos–Dije mientras miraba en dirección al baño donde se encontraba Carolina.

-Coral, te quiero preguntar algo–Dijo Deivis en un tono misterioso.

-Dime, te escucho.

-¿Vives en el portal?-Su mano apretó un poquito la mía, tanto así que dolió. Su mirada estaba un poco molesta y su mandíbula apretada.

-No, ¿De donde sacas esas cosas?-Mentí y así fue como liberó su agarre.

-Solo pense que vivías en ese lugar-No sé porque le interesa saber dónde vivo, y además de eso, cambia mucho su personalidad.

-¿Tienes algo con esa calle?–Cuestiono y él de inmediato negó.

-No, no es eso, es solo que…

En cuanto iba a hablar, mi hermana llega a la mesa.

-Chicos perdonen si interrumpo en algo.

-No, para nada, ven siéntate-Deivis le pide que se siente.

Luego de comernos la pizza de jamón con queso nos fuimos a un karaoke, mi hermana estaba cantando su canción favorita.

-Que hermosa voz tiene tu hermana–Dijo Deivis sin quitar sus ojos de Carolina.

-Si, sin duda es un ángel–Deivis rodó sus ojos hacia mí esta vez.

Ambos nos miramos, mis ojos se enfocaron en sus labios.

Muero por un beso suyo, coloque mi mano bajo mi mentón para apoyarme de este y así poder mirar más de cerca a este monumento.

-Sabes Deivis…Eres el hombre más guapo que he conocido en mi vida.

-¿Dijiste algo?-Dijo él, y eso enfrió mis pensamientos. Idiota. Claro como vas a escuchar si estás mirando a mi hermana nuevamente.

-Dije que tú teléfono está sonando-Por casualidad su teléfono estaba sobre la mesa y este estaba vibrando.

–Si me disculpas–Tomó la llamada y luego se levantó de la mesa para salir a las afueras del karaoke.

Noté como discutía a través de la llamada, y llevaba su mano dentro de su cabello, estaba en un desespero, tanto así que me angustié, no podía escuchar nada.

Empecé a sentirme mal, no sé nada acerca de la vida de él, y además de eso, me estoy entregando con ansias locas.

Creo que me estoy empezando a enamorar de él, ojalá y él sienta lo mismo que yo, de no ser así, juro que voy a entrar en una terrible depresión. O mejor, lo hare mio a mi manera, hasta que se enamore de mi.

Mi corazón saltó en cuanto veo como sus puños se enroscaron a tal punto de causar miedo en mí, me miró por un segundo y luego apartó su bella mirada, sus ojos estaban furiosos y su boca empuñada. ¿Qué fue lo que hice?.

Desvíe mis ojos hacia mi dulce hermana quién cantaba sin importar lo que dijeran de ella. Su carismática forma de ser era lo único que calmaba mis miedos, a decir verdad soy la única a la que le ha entregado todos sus secretos, tristezas y amores no correspondidos.

Su canción terminó y con esta unas lágrimas de mi hermana, quien corrió hacia mí para darme un abrazo.

-Hermana ¿Canté súper?-asenti, acariciando su cabello.

-Cantaste estupendo.

Volteé hacia las afueras del karaoke y Deivis ya no estaba, mi corazón se encogió, ¿A donde fue?

-Hermana ¿Donde esta el chico guapo?-Me dio mucha risa su pregunta y simplemente me reí.

-De seguro fue a comprar algo.

Pasaron los minutos y nada, él no había aparecido, opté por enviarle un mensaje y tampoco respondió.

Mi hermana ya empezaba a molestarse, la pobre tenía mucho sueño, ya que a esta hora ella suele dormir.

-Carolina, voy al baño, no vayas a ningún lado, solo quédate aquí sentada ¿Vale?-Ella asintió mientras miraba unas alabanzas en su teléfono.

Me levanté a duras penas del sofá, mi cuerpo estaba agotado, ya habían pasado varios minutos desde que él salió, me parece muy mal de su parte, irse y no dejarnos siquiera con una explicación.

Hice mis necesidades y salí del baño para cuando vuelvo mi hermana estaba dormida en el sofá, el mesero del karaoke tenía su mirada puesta en mi hermana.

-Se ha dormido la señorita.

-Si, así es. La verdad no quería que se durmiera, cuando esto pasa, no hay poder que la haga despertar.

-Si quiere la puedo ayudar con la señorita.

-¿De verdad?-Dije impresionada.

-Por supuesto.

El chico me ayudó a tomar un taxi y luego me ayudó a subir a mi hermana en este, le agradecí un montón y también le dejé una buena propina por ser buena persona.

Llegamos a casa, mi hermana no despertaba, estaba acostada en una banca, estábamos a las afueras de la casa.

Me imagino que los escoltas están haciendo guardia.

Saqué mi teléfono y le marqué a la criada, ella era la única que me podía sacar de este lío.

-Señorita Coral, su hermano está dormido.

¡Perfecto!.

-Distrae a los escoltas por favor-Le pedí con algo de vergüenza, ya había hecho mucho por mi, el día de hoy.

No es primera vez que ella me ayuda en cosas como estás, pero creo que algún día se cansará de tantos favores que le he pedido.

Uno de los escoltas de mi hermano me ayudó a entrar el cuerpo de mi hermana, a decir verdad le pagué por su silencio, se que si mi hermano se entera lo mataría.

Me acosté a su lado con la esperanza de que Deivis me llamará o tan siquiera enviará un mensaje, pero no...

En estos momentos estoy preocupada por él, luego de verlo tan enojado me llamó mucho la atención su rostro, estaba muy afectado, me imagino que recibio una terrible noticia.

Abrace a mi hermana y luego deje un beso en su frente, me acomodé en su pequeña

cama y luego cerré mis ojos, no dejaba de pensar en él, en el porque se puso tan molesto. se que es un poco tedioso pensar en alguien que quizás no sienta nada por ti.

pero así es la vida, cruda y devastadora con las personas menos indicadas para sufrir un amor no correspondido.

Tome un suspiro y me puse a pensar en mis padres, en lo bonito que era compartir con ellos.

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