[Toc, toc, toc –tocan a una puerta.
–Un momento por favor, ya le atiendo –anuncia la voz de una mujer mayor.
Toc, toc, toc. ¬–Insisten en la puerta.
–Un poco de paciencia por favor, igual estas no son horas de visitar, es medianoche.
Cuando la mujer abrió la puerta, se quedó ojiplática al ver a la persona que tocaba con tanta premura a su puerta.
–Fionna, ¿por qué no avisaste que venias hija?
–Madre tomé un vuelo sin pensarlo mucho, caso contrario seguía pasando el tiempo y no venía a rehacer mi vida.
–Vamos a dormir, en la mañana platicamos con calma.
–¿Qué sucede madre?, ¿sabes algo?
–Hoy llegó un...