ARCHER DAVIS
Claro que sabía de qué estaba hablando, pero yo no podía evitar sentirme ansioso por el estado de salud de Regina, ¿necesitaba saber si estaba peor o mejor que yo?, yo presencie cómo ese imbécil la golpeaba duramente.
Vi hacia la puerta de la habitación y aparecieron mis padres, mis protectores, mis guías, no se imaginan lo mal que me siento al hacerlos pasar por esto, yo solo quiero que sonrían siempre y aquí están frente a mí con cara de preocupación.
–Padres, es un gran alivio volver a verlos –dije al borde del llanto.
–Mi niño, gracias a Dios despertaste y nos estás hablando –expresó mamá besando...