ADHARA DAVIS
“Deja el drama por favor”, esa frase me la han repetido incontables veces a lo largo de mi joven existencia, aunque debo reconocer que era una experta en la materia, tengo en mi haber una larga lista de novelas mexicanas, venezolanas, colombianas y coreanas.
Imitaba a las sufridas protagonistas y emulaba los gestos de las villanas, lo hacía desde pequeña porque comencé a los cuatro años, cuando no me permitieron cambiar el uniforme escolar por un hermoso vestido de princesa que quería usar ese día.
Armé EL DRAMA, no usé el vestido, pero tampoco fui al colegio porque se hizo tardísimo, así que fue empate, pero tanto mi...