Emiliano se quedó mudo por un momento cuando escuchó lo que Alicia había preguntado, ella no le retiró la mirada, estaba dispuesta a no intimidarse por lo que fuese que viniera a continuación.
—No sé sinceramente por donde empezar…—confesó Emiliano, sintió ese hueco en el centro de su estómago, quería simplemente olvidar el tema de la viuda, Beatrice Vivaldi.
—Por el principio—dijo Alicia invitándolo a que siguiera hablando, recargó sus brazos contra su pecho entre la mesa y ella, luego suavizó su rostro.
—Bien, —hizo una pausa Emiliano, regresó a su pasado, uno que aún le llegaba, aquella cicatriz que de vez en cuando le daba comezón al recordar todo...