Hotel Hilton, New York, Estados Unidos.
Cuando escuchó Emiliano esas palabras, una sonrisa se escapó de sus labios. Alicia era demasiado transparente cuando se trataba de lo que deseaba y eso era algo que admiraba de ella. Así que sin hacerla esperar más, tomó su quijada con una de sus manos y la alzó para acercar su boca a la suya de manera posesiva y devorándola en un beso apasionado, Alicia casi perdió el equilibrio en ese momento. Al separarse del beso un momento después, Emiliano se quedó por primera vez mirando detenidamente el rostro de Alicia, quien apenas estaba abriendo sus ojos después de ese beso que le dejó...