Hotel Hilton, New York, Estados Unidos
Aquella habitación se había vuelto un tornado de clímax, gritos de placer y de deseo genuino. Había algo que a ambos les estaba haciendo ruido dentro de sus cabezas y era ese sentimiento que empezó a arremolinarse de manera intensa dentro de su pecho, pero que ambos no se atrevían a siquiera a ponerse a deshilar que era o por qué estaban sintiendo eso. Un par de horas después del orgasmo número cuatro, ambos estaban plácidamente dormidos sobre la cama, envueltos en la sábana, Alicia bocabajo con la boca abierta, con el cabello todo revuelto y enredado sobre la pálida almohada. El sonido de...