Narra Helen.
Después de varios días de estar en la clínica, llegamos a casa. Iba entrando con Camila en mis brazos y Dylan a mi lado cuando escuché un: “¡Sorpresa!”. Todos estaban reunidos en el salón de la mansión para recibir a Camila. Cada uno la miraba con admiración, y esta pasaba de brazo en brazo, hasta que la bebé comenzó a llorar y me fue entregada. Yo estaba ansiosa por tenerla entre mis brazos de nuevo; no quería jamás separarme de ella.
Por otro lado, Dylan junior estaba aún en su habitación, me parecía extraño, así que después de amamantar a Camila, fui corriendo a ver al amor de...