Narra Dylan.
El día que regresé del viaje de Irlanda, estaba desecho; no podía soportar que mis esperanzas de caminar se hubieran ido a la misma mierda, y tampoco podía ver a Helen a los ojos, me sentía un perdedor, así que me fui a la empresa a llenarme de trabajo. Tenía un montón de cosas atrasadas, y aunque tenía un gerente, había cosas que solo podía resolver yo, y firmar yo.
En cuanto entré en el edificio, lo primero que hice fue ponerme en contacto con el gerente, por lo que me reuní con él en una de las oficinas.
—Señor Dylan, tengo una noticia que darle que no...