Narra Dylan.
Ese gran día, como todos los años, se organizó una fiesta de gala donde todas las personas de la alta gama, gobernadores, empresarios y un sinfín de personas con mucho dinero asistirían. Como había pasado muchos años sin ir, debido a los cinco años que perdí sumido en la tristeza que me causó la separación con Helen, decidí presentarlos a la sociedad. Y no solo para eso, decidí volver y proponerle matrimonio a mi Helen.
Recordaba muy claramente cuando estábamos en Dublín y ella, con los ojos brillosos, había mirado a aquella pareja que estaba en una pedida de mano, con el deseo de ser ella la chica...