Narra Helen.
Tras salir de la mansión fui a hablar de nuevo con Abi, mi jefa. Necesitaba que me cambiara de paciente, porque no podía soportar ver a Dylan, no, sencillamente no podía. Eso me estaba matando, pero como era de esperarse me dijo que debía seguir con el paciente y yo resignada salí al colegio a buscar a mi hijo, claro, después de decirle a mi madre que no se preocupara, que yo iba a buscarlo.
Tomé de nuevo un bus, y mientras tarareaba una música que escuchaba en el bus tocaba mi collar, recordando como una película todo lo que había pasado entre nosotros aquel día. Por inercia...