Nicolae abrió lentamente sus ojos encontrándose con la el techo blanco y difuso del hospital. El olor a desinfectante hizo que frunciera la nariz. Su cabeza palpitaba, pero no era tanto como se imaginaba.
-Ceo- la voz de Domic a su lado hizo que girara la cabeza- Qué bueno que está bien- el secretario no mostró realmente emoción en su rostro, pero parte de su trabajo era parecer frío y sin huecos para ser atacado.
-¿Qué pasó?- su mente estaba algo confusa.
Recordaba que había vuelto a las ruinas donde se realizaba la sección de foto y no haber encontrado a la chica que había ido con ellos en el lugar que le había dicho. Solo cuando Domic había preguntado, le habían dicho que estaba tranquila un poco más allá, donde la sombra daba alivio. Al menos le había hecho caso que no hacer un espectáculo o alejarse mucho. Le gustaban las personas sumisas y que acataran órdenes.
Pero no se esperó que esa precisa chica, sumida en sus pensamientos se viera cubierta con un bulto de cosas que se precipitaban hacia ella rápidamente.
Nicolae reaccionó inconscientemente e hizo algo que nunca había hecho por alguien. Se lanzó a proteger a la joven. La razón, hasta el mismo se cuestionaba. Había sido un impulso que no pudo detener, era como si su cuerpo tuviera vida voluntad propia.
Era alguien frío. Incluso sus padres se lo decían cuando era niño, y hasta lo habían llegado a un psicólogo para que atendiera sus faltas de emociones sin muchos resultados. Al final habían desistido. Y él también. No era que no sintiera, solo que no sabía cómo mostrarlas. Con el tiempo las había enterrado muy dentro de él. Después de todo, sentir solo te hacía débil y más en el mundo de los depredadores que era el de los negocios.
-Ceo, ustedes quedaron enterrados bajo todo el equipo de fotografía, pero los sacamos rápido y no hubo grandes consecuencias, aunque usted recibió un impacto en la cabeza. El doctor pensó que era más grave cuando vio la cantidad de sangre que salía. Realmente era una herida muy pequeña-
-Nunca he tenido problemas con mi sangre- dijo sentándose en la cama dispuesto a levantarse.
-La verdad es que hubo la necesidad de extraerle sangre, casi un litro, no hace mucho- dijo Domic en voz baja- Dijo que su cuerpo estaba teniendo sobreproducción del líquido y eso era peligroso para el funcionamiento de su organismo-
El ceño de Nicolae se frunció y Domic retrocedió un paso. Su jefe estaba molesto y eso no era una buena señal.
-¿Qué más dijo?-
-Que debería hacerse algunos exámenes para analizar su condición y que lo más recomendable es que se haga extracciones regulares para evitar alguna hemorragia o un ataque al corazón-
-No haré eso. No estoy enfermo- Nicolae se levantó. No tuvo mareos, aunque su cabeza dolía por lo que decidió que ya podía irse del hospital- Siempre he tenido una buena salud-
-Ceo- Domic quiso replicar, sin embargo, la mirada que le dio su jefe le indicó que era mejor que se estuviera calladito.
Al final este asintió con la cabeza y fue a buscar el traje que le había traído. Lo sacó y se acercó a Nicolae que se estaba quitando la camisa del hospital. Los ojos de Domic se abrieron.
-Ceo, eso...-
Nicolae supo a qué se refería. Él también se había impresionado cuando había abierto los ojos y había encontrado que tenía algo nuevo alrededor de su cuello el día anterior. Un intrincado diseño a modo de collar tallado en su piel. Líneas tan finas y delicadas que parecía una obra maestra irreal, sobre todo el color que tenía.
-Sin preguntas- Nicolae agarró la ropa que su secretario le estaba dando. La mano de este temblaba ligeramente y su expresión era complicada.
-Pero Ceo, eso es...- cerró sus labios y se mordió el interior de la boca- Usted, acaso tuvo sexo con...- no terminó la frase.
Nicolae alzó la cabeza y lo encaró. A pesar de que no era un tema muy hablado en ese momento, la existencia de los vampiros no era un misterio, solo que estaban tan escondidos que no era sabido quien podría serlo.
-Sé perfectamente lo que es Domic- sonó tranquilo.
-¿Y qué va a hacer? Sabe las consecuencias-
Nicolae no parecía muy alarmado por la gravedad de la situación.
-Llama a esa persona, quiero hablar con ella-
Domic sacó su celular llamando al primer segundo contacto de su lista rápida después del de Nicolae.
-Y después llévame a ese lugar. Sé muy bien a quien estoy buscando y cuando la encuentre querrá no haber querido salir de su escondite- apretó sus dientes, sus ojos centellaban- No seré el esclavo de una maldita vampira-
***
Kate entró por la puerta de la discoteca a la que siempre asistía. Se sentía una real mierda, pero debía aclarar dudas. Había tenido que esperar a que anocheciera para poder volver a su casa y cambiar todo su aspecto.
Había dejado atrás sus grandes espejuelos dejando a la vista su rostro que normalmente se veía mejor que ahora. Puso el marcado maquillaje en sus parpados con sombras oscuras y un llamativo labial rojo. Su cabello, lo llevaba recogido en un moño alto dejando mechones a los lados. Se había forrado con sus adoradas ropas de cuero.
Se miró en el espejo en una de las paredes de la discoteca. Se veía completamente diferente a como estaba vestida antes. Incluso si esta imagen y la que usaba de día se pusieran una al lado de la otra nadie podía decir que eran la misma persona.
Ahora, dentro del local, sus pies aun dolían por el largo recorrido que había hecho a patita limpia de regreso. Y eso sin contar que se había tomado lo que le quedaba de sangre en el refrigerador por lo que no sabía que iba a hacer por el resto de los días.
Por un simple desliz todo su mundo se estaba viniendo abajo.
Se dejó caer en el asiento de la barra y pronto estuvo un joven de cabellera color zanahoria y algo risada delante de él. Bien atractivo, pero no del gusto de Kate.
-Estás de nuevo por aquí, preciosa- le sonrió- ¿Qué ocurre con esa cara? ¿Estás bebiendo apropiadamente?